Medicina & Arte

quinta-feira, dezembro 24, 2009

FORMAÇÃO/INFORMAÇÃO

Ha explicado Talma Rosenthal, profesora de Medicina en la Universidad de Tel-Aviv, en Israel, y coorganizadora de la II Conferencia Internacional sobre la Combinación en el Tratamiento de la Hipertensión, Dislipemia y Diabetes Mellitus, una de las claves en este campo es "elegir las dosis adecuadas para que sean eficaces y produzcan los mínimos efectos secundarios".

En este sentido, ha señalado que a medida que avanzan los conocimientos en esta materia se producen cambios en su utilización. A modo de ejemplo, "antes decíamos que las dosis de diuréticos debían ser bajas, pero posiblemente en la combinación con los inhibidores de la enzima de conversión o con los antagonistas de los receptores, estas dosis puedan ser mayores y eficaces. Y lo mismo ocurre con las combinaciones con calcioantagonistas, que al ir unidos a otros fármacos reducen los edemas en los miembros inferiores".

Según Rosenthal, es muy probable que se llegue a la triple combinación para combatir la hipertensión, aunque ha recordado que "este tipo de abordajes ya se hacía hace un tiempo". Además, ha hecho hincapié en que, "como hay que reducir el riesgo cardiovascular global de los pacientes, está emergiendo la posibilidad de que en un mismo comprimido se incluyan antihipertensivos y fármacos para reducir los lípidos, e incluso se está barajando la posibilidad de que alguno lleve también antiagregantes plaquetarios".

La polipíldora
La polipíldora aparece en el horizonte como posible solución a muchos problemas, pero la realidad es que actualmente sólo se conocen resultados preliminares de los diferentes ensayos en marcha y además éstos son sobre efectos en factores de riesgo y no sobre morbimortalidad.

Rosenthal ha señalado que "la polipíldora tiene ante sí una serie de interrogantes y un futuro prometedor en algunos aspectos, pero en cualquier caso necesitamos evidencias relacionadas con reducción real de la morbilidad y la mortalidad". Ha señalado que uno de los problemas "es que posiblemente no todos los pacientes necesiten la misma cantidad de fármaco para controlarse y, por tanto, los resultados pueden ser muy variables".

Además, "si la consideramos para reducir el riesgo sin tener en cuenta los factores perjudiciales que tiene el paciente pueden pasar muchos años para obtener resultados y ver los beneficios, sobre todo porque se tiene que probar en gente que no presente grandes factores de riesgo".

Esta visión realista coincide con las nuevas guías europeas de hipertensión, de noviembre de 2009, que inciden en que es difícil que la polipíldora pueda solucionar el problema del riesgo vascular porque las personas con estas características acostumbran a presentar diversos factores elevados.